Hace unos meses tuvimos ocasión de acceder a los depósitos del agua de la Fiesta del Árbol en una visita organizada por el equipo de gobierno municipal a la que se invitó a todos los grupos municipales. El motivo de dicha era comprobar el estado en que se encuentran, tras haber permanecido cerrados cinco años y sin medidas de seguridad que impidieran los actos vandálicos de los que ha sido objeto. A modo de resumen podemos concluir que el estado es lamentable, debido en parte al abandono por falta de uso, y también a los desperfectos causados por quienes han accedido al interior.

En aquel momento, el equipo de gobierno del PP ya dejó claro que lo que pretendía era buscar la complicidad del resto de grupos municipales para no convertir este asunto en un arma arrojadiza e intentar buscar una solución viable y consensuada para un edificio cuyo proyecto de rehabilitación se concibió como un ambicioso recurso turístico (mirador, centro de interpretación del agua, oficinas…) pero que a día de hoy es una obra inacabada que requiere la reparación de todo lo que se ha  destrozado.

Por tanto, retomamos ahora la tarea conjunta de reflexionar sobre qué usos y utilidad se le puede dar a estas instalaciones y qué gastos anuales de mantenimiento supondrían las diferentes opciones para las arcas municipales.

Pasar la patata caliente

No obstante, al grupo municipal de Ganemos Albacete nos preocupa esta falta  de voluntad para exigir responsabilidades a la Confederación Hidrográfica del Júcar, organismo responsable de las obras de remodelación en las que invirtieron la friolera de 7,6 millones de euros, y que un buen día decidió retirarse traspasando  el “entuerto” al Ayuntamiento de Albacete.

Para  refrescar la  memoria, recordar que  las obras de los Depósitos de Agua se iniciaron a principios de 2010 (Corporación presidida por Pérez Castell primero y Carmen Oliver después) y el plazo de ejecución era de 14 meses, si bien luego hubo que sumar varios meses más. Fue en septiembre de 2011 cuando la empresa que estaba llevando a cabo la rehabilitación del edificio comenzó a reitrar el andamiaje, informando la Confederación de que en diciembre estaría concluida.

Sin embargo, lejos de entregar la obra en perfectas condiciones y conforme al proyecto, la Confederación optó por desentenderse y pasar la patata caliente al Ayuntamiento de Albacete, que -según asegura la concejala de Medio Ambiente, Rosa González de la Aleja-  ante el absoluto incumplimiento intentó en varias ocasiones exigir a la Confederación que concluyera la obra, si bien todas las gestiones resultaron en balde.

Aprender de los errores

Sirva esto de resumen de los antecedentes de un proyecto en el que se tiró con pólvora del rey y en el que se pecó de la tan extendida megalomanía que arraigó en muchas administraciones en la época de las vacas gordas. Ahora se supone que toca echar la vista hacia adelante y encontrar soluciones, ya que el Ayuntamiento tiene una partida de 350.000 euros consignada en los Presupuestos de 2016.

En Ganemos Albacete nos gusta mirar hacia adelante y buscar soluciones, pero ello no implica pasar página sin previamente haberla leído. No podemos hacer como si no hubiera pasado nada, cuando lo que ha pasado se llama  7,6 millones de euros. Los ciudadanos están hartos de que su dinero se malgaste y se despilfarre como si a las administraciones les lloviera del cielo. No es motivo de consuelo que haya quien diga que esta obra  no le ha costado ni un duro al Ayuntamiento ni a la Junta. Da igual de qué hucha procedan los millones de euros cuando esa hucha se nutre del dinero que sale del bolsillo de los contribuyentes. Recordamos que las confederaciones hidrográficas también son organismos públicos, con plena autonomía funcional, pero con una gran dependencia económica del Estado.

Por lo tanto, pongamos sensatez en todo este asunto de los depósitos de agua y busquemos alternativas para que la ciudad pueda rentabilizar de alguna manera esa inversión millonaria. Y sobre todo, prendamos de los errores y antes de comprometer ni un sólo euro sepamos qué queremos y para qué. Los ciudadanos y las ciudadanas nos lo agradecerán.