El Grupo Ganemos- Izquierda Unida considera que 100 días es un margen escaso para comprobar el auténtico calado de la acción del nuevo gobierno sin mayoría absoluta, así como la repercusión que en ella ha tenido la presencia en la institución de cuatro formaciones políticas, circunstancia que se da por primera vez en la historia democrática de la Diputación de Albacete. Victoria Delicado puntualizó en primer lugar que Ganemos-IU tiene cierta influencia pero no tiene responsabilidades de gestión puesto que no gobierna con el PSOE.

En estos primeros 100 días hemos constatado que las Diputaciones son auténticas maquinarias institucionales pesadas, opacas, con excesiva carga bipartidista, poco dadas a la transparencia y con demasiado al clientelismo político fruto de la alternancia histórica de PP y PSOE. Más allá de los cambios en el talante y en las formas, se ha avanzado poco y demasiado lento en compromisos con políticas sociales y de empleo. Necesitamos una administración más coordinada, eficiente y abierta, más cercana y sensible a los problemas de los municipios, sobre todo los más pequeños y a sus vecinos y vecinas.

En estos 100 días apenas se han organizado las áreas y los consorcios; hemos constatado dificultades, algunas de ellas sin solucionar. No ha habido medidas concretas que supongan una diferenciación clara con la gestión del PP con respecto a impulso de proyectos y colaboración con los municipios. Aunque se ha habilitado oficina física para Stop Desahucios, no se ha creado todavía el área de asesoramiento a municipios sobre desahucios dependiente del Área de Asistencia Técnica a Municipios (ATM).

Algunos logros positivos:

  • La creación y puesta en marcha de la comisión de investigación de los procesos de oposiciones de la OPE 2009
  • El rechazo al pago de 600.000€ al Albacete Balompié y la decisión de revertir el convenio
  • Mayor transparencia en la contratación mediante la publicidad de los nuevos contratos y su licitación mediante pliego

Como negativo y preocupante:

  • Las decisiones unilaterales en materia de personal, sin acuerdo en mesa de negociación, que confiamos que se rectifique y no consoliden la imagen de alternancia en el clientelismo (Diputación no puede ser el organismo de contratación para la gente del partido gobernante).
  • La falta de iniciativa de calado en materia económico y social, que esperemos se plasme en la elaboración de los nuevos presupuestos.
  • La lentitud en los cambios, la pesadez de la maquinaria burocrática, el apego a una estructura vertical, anquilosada y rígida.
  • La actitud recelosa y resistente al debate político, la participación y la transparencia en la gestión.

En conclusión:

– El gobierno del PSOE necesita mejorar. Sigue anclado en  viejas prácticas y le cuesta renunciar a las parcelas de poder absoluto del que gozó en otras épocas.

– La gestión del PSOE es “suficiente” para hablar de alternancia, pero queda muy lejos aún de poder hablar de cambio en las políticas y transformación en las formas de hacer política.

– La Diputación tiene que abrir sus puertas a los municipios y a los ciudadanos para que se aprecie su labor y se justifique ante la sociedad, reivindicándose en el apoyo a los pueblos y en defensa de los intereses de la población del medio rural.